sabato 27 ottobre 2007

AYER


Ayer me sentiste

rozando tu cuerpo

como invasor invisible,

sutilmente impalpable.


Y mis dedos se convirtieron

en tus manos apasionadas.

Abrieron y cerraron puertas,

asaltaron tus caminos oscuros,

incendiaron profundidades.

Y, en el momento del delirio,

de la dicha conseguida,

Sólo dije tu nombre ...

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Giovanni Mascellaro